Yo tendría unos 10 años cuando empecé a jugar al voley, mis padres
me apuntaron porque pensaron que me vendría bien hacer algún deporte. Muchas de
las chicas con las que empecé a jugar de pequeña han estado en mi equipo hasta
el día de hoy, aunque muchas otras se han acabado desapuntando. Voley para mí
era un tiempo que dedicaba a estar con mis amigas y a darle a un balón, pero
ahora se a convertido en un equipo más unido y serio. Por cuestiones personales
tuve una baja en voley un año y me desapunte, y luego me perdí otro año al irme
a estudiar fuera. Cuando volví al equipo todas las chicas estaban muy unidas y
yo un poco perdida, pero han pasado ya más de dos meses y me tratan como si no
me hubiera ido nunca del equipo.
PLANIFICACIÓN:
Los lunes y viernes de 16:30 a 18:15
Los sabados hay partidos
DESAFÍO:
El dedicar 4 horas semanales, incluso más, a jugar al voley es un desafío
ya que en bachillerato hay mucho que estudiar y poco tiempo que perder. También
el integrarme y sentirme como una más cuesta un esfuerzo en el yo y todas las
del equipo tenemos que poner de nuestra parte. Un desafío claro en el equipo es
mejorar como persona y como jugadora en el campo.
VALOR DE APRENDIZAJE:
El equipo de voley me enseña a que gente con la que puede que no hallas hablado
en la vida van a estar ahí, para apoyarte, para animarte y para lo que haga
falta. En voley aprendo a escuchar a las demás y a hacer nuevas amigas. He aprendido
el valor que tiene pertenecer a un grupo que sabes que no te fallará nunca y
que la meta es mejorar. Voley me a enseñado a levantar los ánimos a las
compañeras que tienen algún problema por algo y a que ellas estarán ahí conmigo
si el problema lo tengo yo.
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